sábado, 1 de junio de 2013

El diván rojo 3.


Sus palabras retumbaron en despacio de acercó al diván, se sentó en una orilla, acarició mi cabello, mi mejilla y así de simple me besó, ha sido el beso más lindo que he tenido jamás. Me moví un poco se recostó a mi lado muy cerca, no sabía sí tocarle o no, pero me encantaba tenerla así. Despacio fue acercando su cuerpo al mío, no dijimos una palabra, empecé a sentir el calor que emanaba su cuerpo, me besó de nuevo, me tomó de la cintura y la jaló hacia ella, acarició mi espalda, todo se sentía tan bien, tan correcto, besó despacio mi cuello, mientras puso su muslo entre los míos, me acariciaba despacio las piernas, me movió y quedé boca arriba, fue delicioso sentir el peso de su cuerpo, sus ritmo acariciando mis muslos, sus senos contra los míos... me besaba, y mi cuerpo se le movía sólo, abrí las piernas dejando que entraran sus caderas, sentí su pubis contra el mío a través de la ropa, el calor que emanaba su cuerpo, me armé de valor y comencé a acariciarle, estaba muy excitada, acaricié su cintura, su espalda, sus nalgas, nos besábamos más y más profundo cada vez, quería tenerla pegada a mí, fundirme con ella, me tomó de las caderas y empezó a moverse despacio, instintivamente subí mis piernas a sus caderas, la apretaba contra mí, acarició sus pechos, empecé a sentir descargas de placer, me sentía húmeda, excitada, estaba lista ella lo sabía, me besaba profundo, gemía despacio y en ese instante, sonó el teléfono, el ruido del timbre nos sacó del trance, me beso y se separó de
Era mi madre, eran casi las 8, Luisa le explicó que me había quedado dormida y que le dio pena despertarme, me pasó el teléfono, mi madre me pregunto sí estaba bien, me avisó que en 5 min pasaban por
Me pare del diván asustada, Luisa me dio mi ropa y se cambió la suya, me cambié rápido sentía que se me notaban sus besos, que mi cuerpo olía a ella... se acercó a mí y me besó, después bajamos a esperar a mis papas... no sabía que decirle, quería decirle que me gustaba, que 1e quería, que sus besos eran perfectos, que ella lo era... no pude decir nada, en general soy bastante penosa, además, no sabía que decir.
Llegaron por mi rápido, me despidió con un beso en la me subí al coche y marchamos. Mi madre me platicaba de cómo le fue en el día, yo estaba callada absorta en mis pensamientos, en lo que me acababa de pasar, el recuerdo de su cuerpo, de sus besos, de su piel... y todo lo que implicaba, me gustaban las mujeres lo tenía muy, muy claro, pero en especial ella, ella... su boca, sus ojos esmeralda, su actitud súper segura y todo lo que
despertaba en mí, esa sensación de deseo, ella me ponía nerviosa, quería verle pero ya no tenía excusa.
Llegamos a casa, mi madre estaba segura de que me había enfermado, me tomó la temperatura y estaba un poco afiebrada, me mando a la cama, no podía dormir.
Y así pase el de semana, buscando excusas para verle, la verdad no encontré ninguna, decidí esperar y ver s1' ella me buscaba, pasar por su trabajo, pero, no supe de ella alrededor de 3 semanas hasta que un día estaba esperándome tuera de la escuela....vestía completamente distinta, informal, traía unos jeans y un top de tirantitos, que dejaba Ver sus preciosos pechos y el cabello recogido en una coleta... la vi de lejos me llene de gusto, sonreí no podía dejar de hacerlo, corrí hacia ella y la abracé fuerte muy muy fuerte...
Luisa- hola nena, ¿cómo dijo mientras me abrazaba.
Yo- bien, te he extrañado, ¿dónde estabas?.
Luisa- hummmnm, necesitamos hablar -me dijo en un tono serio- ven te invitó a comer.
Subimos al coche y note' que iba muy sería, no dije nada, fuimos a un calle muy cerca de su depa, bajamos pidió un yo pedí una limonada.
Luisa- nenita, necesitamos hablar. En Verdad discúlpame por lo del otro día, fue muy muy inapropiado eres una niña, eres menor de edad, se que yo me acerque a ti pero sé que eso puede confundirte... y quizás...
Yo hmmmm, entiendo pero... no me confundes.... jamás me han gustado....los chicos.
Luisa- damas?, ¿nunca has besado a un chico? dijo mientras sonreía.
Yo- no, no 'œ burles de mi, sólo no me gustan.
Luisa nena ¿has besado a una chica?­ dijo con una verdadera expresión de curiosidad.
Yo- hummmnm.... pues.... a ti
Luisa mi nena tú primer beso‘?- dijo sonriendo muy orgullosa.
Yo- sí..no te burles, me da pena.... ¿y tú?, ¿cuántas chicas has besado?
Luisa- muchas dijo guiñando un ojo- pero tú boca es la más linda... porque sólo ha sido mía.
Yo- anda hace un minuto dijiste que había estado mal.
Luisa- es incorrecta... sí, pero no deja de parecerme hermoso- dijo mientras me tocaba la

Esa tarde hablamos mucho, me contó que tenía 27 años, que tenía 2 en México, que extrañaba a su familia, el clima, el café y a sus amigos, que a diferencia de mi a ella le costó darse cuenta de que era lesbiana, le gustaba leer, la música, bailar, el vodka con agua quina y las fresas.
De mi le sorprendía que no me guste el chocolate, mi maña de no ver por donde camino, que me gusten las plantas pero deteste las flores cortadas por mi idea de que están muertas. Hablamos mucho, era extraño pero teníamos gustos en común, me invitó a su casa a prestarme un libro a cambio de que la dejara bajar mi música en su compu. La Verdad la tarde había sido perfecta, entramos a su casa, fuimos al estudio donde estaba la biblioteca, su compu, el  diván y la tele,... el diván, al verlo, recordé de golpe su cuerpo sobre el mío, las sensaciones que me provocaba.
Me senté en la orilla mientras ella buscaba el libro, me miró, sonrió, se acercó despacio y me dijo:
Luisa- ¿sabes?, te veías tan bonita dormida, tú cabello negro, tus labios, eres muy hermosa....no sé como nadie te había besado.
Yo -pues sólo no pasó supongo.
Luisa- mereces un beso lindo- dijo mientras se sentaba a mi lado, acaricia mi cuello, pasó su pulgar sobre mis labios y se acercó despacio... sentí su respiración en mis labios, su aliento cálido y me besó de nuevo, sus besos eran indescriptibles, sus labios se adaptaban tan bien a los míos, era dulce y apasionada, empezó jugando con mis labios, los succionó y me atrapó e1 labio inferior entre sus dientes, mientras su mano acaricia mi cuello,... se separó de mi de golpe...
Luisa- nena no... me encantas, eres hermosa, siento muchísimas cosas por pero eres una niña.
Yo- tengo casi 17, ya no soy una niña.
Luisa- sí y yo tengo 27, son 11 años, ahorita no te pesan, pero cuando seas más grande yo también lo seré, no quiero atarte a mí a algo que no sé si durará, aparte, tú eres la pequeña, la que puede entrar a la cárcel por estupro o que la echen del país soy yo.
No supe que decir, sabía que se jugaba mucho...

Yo- yo te quiero... - susurré no te pido que me quieras, siento muchas cosas al estar contigo, me gustas... eres muy lista... eres muy hermosa... cada que te veo siento que me quedó sin aliento, se que arriesgas mucho... sólo.... no quiero estar lejos de ti.

1 comentario:

  1. Once años de diferencia es una distancia muuuuuuy interesante. Mmmm.... me está gustando leerte. Ahí voy, poco a poco en tu weblog y en TR. Saludos.

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